Como resultado de las acciones de inteligencia, efectivos del Escuadrón Verde Callao lograron la captura de Renzo Josué Zelaya Cáceres (31), quien registraba una orden de captura nacional e internacional vigente para cumplir una condena de 16 años y ocho meses de pena privativa de la libertad por el delito de homicidio simple.
La intervención se realizó en el cruce de los jirones Puno y Miroquesada, en el Cercado del Callao, luego de que personal policial recibiera información confidencial sobre su ubicación. De inmediato, los efectivos se desplazaron al lugar, donde ubicaron a una persona con las características descritas.
Al ser intervenido, el sujeto manifestó no portar documento de identidad; sin embargo, fue plenamente identificado mediante el sistema RENIEC como Renzo Josué Zelaya Cáceres (31). Posteriormente, la consulta al sistema ESINPOL confirmó que registraba una orden de captura vigente emitida por el Octavo Juzgado de Investigación Preparatoria del Callao, procediéndose a su inmediata detención.
El ahora detenido fue sentenciado por el homicidio de Nick Randal Rodríguez Ramos (29), ocurrido el 11 de junio de 2023 en el mismo lugar donde fue capturado: la intersección de los jirones Puno y Miroquesada, en el Cercado del Callao. De acuerdo con las investigaciones, la víctima mantenía una relación de amistad con el hoy sentenciado y, días antes del crimen, ambos habrían protagonizado una riña, cuyo conflicto habría desencadenado el fatal desenlace. Durante el ataque, la víctima recibió varios impactos de bala en la cabeza y fue trasladada aún con vida al Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, donde, pese a los esfuerzos del personal médico, falleció horas después a consecuencia de la gravedad de sus lesiones.
Durante el proceso judicial, Renzo Josué Zelaya Cáceres participó de manera virtual en la audiencia en la que escuchó la sentencia que lo condenó a 16 años y ocho meses de pena privativa de libertad por el delito de homicidio simple. Tras conocer el fallo judicial, abandonó el país de manera irregular con destino a Chile, donde permaneció aproximadamente tres años, evadiendo la acción de la justicia.
Al mantener vigente una orden de captura internacional, el sentenciado permaneció requisitoriado hasta su reciente retorno al Perú, siendo ubicado y capturado por efectivos policiales, poniendo fin a un prolongado periodo en condición de prófugo de la justicia.
Finalmente, el detenido fue trasladado a la dependencia policial correspondiente para las diligencias de ley y posteriormente puesto a disposición de la autoridad judicial competente, a fin de que cumpla la condena impuesta.








































